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China, la ganadora del 2020… ¿y del 2021?

Eduardo Castejón, egresado en Estudios Liberales por la Universidad Metropolitana, especializado en América Latina y su relación con China.-

Comenzamos el año 2021, y aunque muchas cuarentenas se encuentran más relajadas, la gran mayoría de los países se encuentran aún resentidos por las consecuencias económicas de la pandemia del COVID-19, pero no parece ser tanto el caso para China.

Fuente: Axios

Eduardo Castejón, egresado en Estudios Liberales por la Universidad Metropolitana, especializado en América Latina y su relación con China.- 

Siendo prácticamente la única de las grandes economías del mundo que no tuvo contracción económica y que por el contrario creció, China parece ser la gran ganadora de la pandemia que se originó en su territorio, al ser capaz -autoritarismo mediante- no solo de controlar los contagios en su población, sino de aprovechar los confinamientos del resto del mundo para poner a trabajar su poderosa maquinaria y capacidad industrial para sacar una amplia delantera.

El gigante asiático logró un crecimiento económico de 2.3% anualizado en el 2020, número que, a pesar de ser el menor en los últimos 40 años para el país, es impresionante para un entorno tan catastrófico a nivel global. Y es sobre todo destacable su último trimestre del año, donde el crecimiento fue de 6.5%, más rápido que el mismo periodo del año anterior, cuando no había pandemia o, al menos, no existía confinamiento global. Este crecimiento tan acelerado podría marcar lo que será un año estrella para China, lo que permite a varios analistas estimar que el momento donde supere a los EEUU como la economía más grande llegue mucho antes de lo previsto. Con la aplicación de vacunas, el crecimiento del primer trimestre del presente año podría alcanzar el 20%.

Aunque su crecimiento había venido dictado en una mayor medida por su consumo interno en los últimos años, ahora el protagonista es indudablemente el sector industrial y exportador, ello tiene dos causas, una más evidente que otra, y que por supuesto están entrelazadas:

  • El gobierno chino, a diferencia de muchos otros países, sobre todo occidentales, prefirió concentrar todo el apoyo fiscal en estimular la industria y proyectos de infraestructura. Otorgó préstamos blandos para empresas a la espera que sean estas las que mantengan a sus trabajadores y sus sueldos. Todo esto en lugar de directamente apoyar a los trabajadores y ciudadanos individuales.
  • El consumo de bienes chinos a nivel mundial. China no sólo exportó hasta 224 mil millones de mascarillas entre marzo y diciembre 2020, lo que representa alrededor de 30 por persona en el planeta, sino que sus compañías también fabricaron varios de los productos que más usaron las personas en casa durante la cuarentena, como mobiliario o dispositivos electrónicos. The Economist estima que China obtuvo hasta un 27% más de ingresos netos que en 2019.

El resultado de ambos fenómenos fue que el desempleo en las ciudades fue del 5.2%, el mismo del año pasado, y los sueldos habían aumentado en un 1.2%, más o menos la mitad que el crecimiento del PIB.  Las fábricas pudieron volver muy temprano a producir gracias a que son ambientes más controlables y con trabajadores viviendo cerca, por lo que mientras el resto del mundo apenas empezaba a lidiar con la crisis de la pandemia, China no sólo tenía sus fábricas en funcionamiento, sino que comenzaba hasta a abrir sus escuelas.

Fuente: The Economist

Tal como comentaba, el gasto público chino se enfocó en apoyar a las empresas, a la espera de que sean estas quienes se ocupen de los ciudadanos. En conjunto con lo expuesto en el párrafo anterior, uno de los resultados fue, por supuesto, que el consumo se recuperara más lentamente que la producción industrial, tal como vemos en la gráfica cortesía de The Economist.

A pesar de que algunas personas sí perdieron sus trabajos o experimentaron rebajas en sus salarios (especialmente inmigrantes), expertos en Credit Suisse esperan un crecimiento de 7.1% para 2021, en contraste con el 5.6% que habían pronosticado antes, ello gracias a que el consumo interno vuelva a tomar la delantera. Ya hay algunos indicadores positivos, como que para el año pasado la inversión en activos fijos creció en un 2.9%, con un 7% adicional a la inversión inmobiliaria.

Por lo pronto, aunque un nuevo foco de infecciones ha aparecido al norte del país, no parece probable que ello vaya a afectar el actual desempeño de la economía, en parte por la eficacia del gobierno para imponer duras restricciones y controlar los contagios.

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Eduardo es egresado en Estudios Liberales por la Universidad Metropolitana, y se especializa en América Latina y su relación con China.

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