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Políticas monetarias vs. Políticas fiscales

Roberto Suanno, Estudiante de Economía y Estudios Liberales, UNIMET. Pasante de Marketing en Val-u.-

¿Qué son las políticas fiscales? ¿Cuáles son las políticas monetarias? Encuentra aquí la definición, diferencias, importancias y ¿Cuál es mejor?

Fuente: The New Yorker.

Roberto Suanno, Estudiante de Economía y Estudios Liberales, UNIMET. Pasante de Marketing en Val-u.-

En el mundo de la economía hay muchos conceptos que son vitales para entenderla como ciencia social, y dos de estos son las políticas monetarias y las políticas fiscales. 

Ambas son herramientas que tienen todos los gobiernos para inducir efectos en la economía, como reducir la inflación, la tasa de desempleo y otros fenómenos económicos que, si no son controlados constantemente, le hacen daño a la población. 

La diferencia entre ambas es la forma en que afectan a la economía. 

Las políticas monetarias son aquellas cuyo único plan de acción consiste en alterar la tasa de interés (el costo del dinero) del banco central o nacional del país y, en consecuencia, de todos los bancos activos en el país. 

El objetivo de alterar la tasa de interés monetaria es incidir en la oferta monetaria nacional, es decir, afectar la cantidad de dinero circulante (que haya más, o que haya menos dinero en manos de la gente). 

Esto se debe a que, en principio, cuando hay mucho dinero en circulación (en manos de la gente) lo más probable es que la tasa de inflación aumente (suben los precios de los productos) por lo cual los bancos centrales siempre están pendientes de mantener un equilibrio estable en su oferta monetaria, lo cual se logra a través, valga la redundancia, de las políticas monetarias. 

Por otro lado, las políticas fiscales no tienen tanto que ver con el aspecto monetario de un país o con su banco central, sino con su gobierno, específicamente los gastos e impuestos que este impone. 

Todo gobierno siempre debe tenerle cuidado a sus gastos y deudas, y hacer lo posible para no incurrir en déficits impagables, que muchas veces terminan en defaults (impago) y renegociando condiciones, como ocurrió en Uruguay y Argentina en 2001. 

El tema viene siendo que no es sencillo hallar el equilibrio adecuado entre el gasto público y los impuestos (los gobiernos quieren apoyar al país con dinero, pero ese dinero viene del bolsillo de los ciudadanos), así que los hacedores de políticas públicas siempre tienen un dolor de cabeza cuando se trata de las políticas fiscales específicamente. 

También hay casos en que una administración, con el propósito de buscar mayor apoyo popular para el siguiente periodo electoral, abusa de estas políticas y no sólo aumenta el gasto público, sino que además disminuye los impuestos, lo cual siempre concluye en una peor situación financiera para el país al corto plazo e inclusive al largo plazo si la situación no se maneja adecuadamente. 

Ahora bien, ¿alguna de estas políticas es mejor que la otra? No particularmente.  

Cada una cumple un propósito específico y ataca a males distintos. Con las políticas monetarias se ataca a la inflación y el desempleo, mientras que con las políticas fiscales se controla el consumo y la demanda de bienes, ambos vitales para el bienestar económico de la población. También para combatir una recesión (cuando hay menos empleos y son pocas las empresas), lo que sucede es que sus métodos son distintos. 

Aunque tiene dudas y opiniones contrarias, se podría decir que las políticas fiscales son mucho más delicadas que las monetarias y hasta pueden provocar más mal que bien, pero ello no quita el hecho de que un deficiente manejo de cualquiera de las dos traerá consigo consecuencias potencialmente peores que las más terribles recesiones que se han conocido. 

Roberto es estudiante de Economía y Estudios Liberales en la UNIMET. Es pasante de Marketing en Val-u.-

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