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Las Finanzas Conductuales o Behavioral Finance, y lo que dicen sobre ti

Eduardo Castejón, Licenciado en Estudios Liberales, UNIMET. Especialista en Relaciones Corporativas en Val-u.-

Efecto rebaño en las finanzas, vender acciones por miedo, soberbia en el mundo bursátil y aversión extrema al riesgo. Características de las finanzas conductuales y por qué debes evitar caer en tentaciones financieras. 

Fuente: LGT.

Eduardo Castejón, Licenciado en Estudios Liberales, UNIMET. Especialista en Relaciones Corporativas en Val-u.- 

¿Recuerdas esa compra impulsiva que tuviste hace algún tiempo? Quizá has hecho una venta nerviosa de una posición en bolsa o compraste aquella criptomoneda “porque todo el mundo lo estaba haciendo”. 

Todas estas acciones pueden tener resultados no tan buenos (por decir lo menos) y, como ocurre a menudo, alguien debía recogerlas y ponerse a estudiarlas, ¿no? 

Para dar con las explicaciones psicológicas para este tipo de comportamiento existe el “Behavioral Finance”, que podríamos traducir al español como “finanzas conductuales” o “finanzas del comportamiento” 

Esta disciplina forma parte de la economía conductual”, o “Behavioral Economics (sí, todo esto se parece). Puedes entenderlo como el estudio de las causas que llevan a las personas a tomar ciertas decisiones en finanzas, como vender desesperadamente alguna acción de una compañía en específico o seguir usando su tarjeta de crédito de forma irresponsable (si ya tienes deudas, peor…). 

En resumen, es el estudio de cómo influencias psicológicas de raíz social o prejuiciosa pueden afectar los resultados en y del mercado. Permite entender las motivaciones de los actores financieros y el mundo bursátil como un todo, sobre todo para estudiar “anomalías” financieras. 

¿Qué son estas anomalías? Como vimos, son esas acciones aparentemente sin sentido que podemos ver en las finanzas personales de las personas y en la Bolsa de Valores; como una tendencia bajista o alcista en una compañía con desempeño regular (efecto rebaño), o cuando las personas abusan de los créditos para financiar consumo sin tener claro cómo lo van a costear en el futuro. 

Una de las explicaciones usuales del “efecto rebaño” con tendencia bajista es que las personas tienden a pesar que no manejan alguna información sensible que otros sí conocen, por eso se dejan llevar por el pánico y salen de su posición sin una razón concreta. Algo parecido ocurre cuando compramos una criptomoneda o un instrumento financiero porque es popular de momento, sin meditar realmente en las fortalezas (y debilidades) propias del activo, o del riesgo que estamos asumiendo. Es seguir a la mayoría solo porque sí. 

Las emociones también juegan un papel importante. El “emotional gap” ocurre cuando dejamos que el estrés, miedo, ira o emoción extrema nublen nuestro juicio, y no tomamos decisiones racionales. En otras palabras, pensamos con sentimientos, y no con hechos y datos. 

Otro fenómeno importante en las finanzas conductuales es el “anchoring” (anclarse), que describe ese momento cuando nos aferramos a información irrelevante junto con prejuicios y referencias incorrectas para tomar una decisión con respecto a un bien o activo. ¿Un ejemplo? Quizá te ha pasado que viste el precio de una acción en 50 pesos o dólares y no le prestaste atención, pero tiempo después la viste en 100. Es muy posible que te hayas aferrado a la idea de que, ahora, debes comprar cualquier acción o instrumento financiero que veas a 50 pesos/dólares porque “seguramente va a subir también”. En este ejemplo, estarías tomando una decisión con consecuencias importantes basado solamente en información insuficiente y quizá hasta irrelevante, algo que puede ser muy malo para tu portafolio y tu bolsillo. 

Lo anterior puede también pasar cuando tienes un presupuesto o porcentaje fijo de tu dinero destinado a, por ejemplo, compañías tecnológicas. Te puede pasar que ves la acción de tu compañía favorita y con mejor desempeño del rubro a muy, muy buen descuento, y no asumes la compra simplemente porque “ya destiné equis porcentaje para ese sector”. 

Por otro lado, tenemos la “self-attribution”, que en español conocemos simplemente como soberbia. Se da cuando tomamos una decisión sobreestimando lo que sabemos, quizá no somos expertos en el área, pero vamos seguros de que nuestra habilidad y conocimientos están por encima de la media, y esto muchas veces termina con un duro golpe de realidad. 

Por último, algunos sesgos que impactan en nuestras finanzas: 

  • Sesgo de confirmación: investigamos y solo tomamos la información que confirma una idea que ya tenemos, ignorando la que no lo hace. 
  • Sesgo de experiencia: “como (inserta tu acción favorita) subió el diciembre pasado, seguro este diciembre también sube”. ERROR. 
  • Sesgo de familiaridad: invertir en lo que conoces es bueno, pero tiene sus límites. Puede que seas un experto en energía (por ejemplo), pero si no diversificas tu portafolio, corres con bastante riesgo. 
  • Aversión al riesgo: creo que es muy obvio, es darle demasiada prioridad a “no perder” que a ganar. 

 

En definitiva, no te dejes guiar por la mayoría, por tus emociones o tu miedo al riesgo. Tampoco decidas con información insuficiente, ya sea por soberbia o por aferrarte a una idea o experiencia. Yo no soy experto, pero manejo mi dinero con mucha cabeza fría. 

En fin, si te gustaría saber un poco más del comportamiento en las finanzas y la economía, te recomiendo leer nuestro artículo sobre la “hipótesis del mercado eficiente”, donde te aseguro aprenderás muchísimo. Por lo demás, te invito a dejarme en los comentarios si te gustaría que profundizara mucho más en el tema de economía conductual, o de otro tema que te llame la atención. ¡Hasta la próxima! 

Eduardo es Licenciado en Estudios Liberales por la UNIMET. Es especialista en Relaciones Corporativas en Val-u.

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1 Comentario

  1. Sanel

    Excelente , !!!!! Artículo !! €xitos ,,,,

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